sábado, 18 de julio de 2009

Olivetti letera 25.


Mientras más pienso, recorro tu cuerpo negro y terso…

Admiro tu molde. Me excita tu numero 9.

A veces maldigo enfrente de ti. (Las cosas no siempre salen bien a la primera)

Arranco una hoja, la hago mierda y continúo tocándote.

Luego te detienes…

¡Carajo! ¿Por qué has parado? Estábamos en la mejor parte. El clímax de mi cuerpo ya no puede esperar más.

Y es que tú ya te has consumido. La culpa la he tenido yo por malgastarte en falsa poesía. Debí de haberte usado en cuentos macabros y enfermos (al menos son los que vos más disfrutas)

No te niego Olivetti. Has sido la hija perdida y venida de mis entrañas. Sin mi tu no eras nadie…

Maldito ego. Me enferma.

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