Mientras más pienso, recorro tu cuerpo negro y terso…
Admiro tu molde. Me excita tu numero 9.
A veces maldigo enfrente de ti. (Las cosas no siempre salen bien a la primera)
Arranco una hoja, la hago mierda y continúo tocándote.
Luego te detienes…
¡Carajo! ¿Por qué has parado? Estábamos en la mejor parte. El clímax de mi cuerpo ya no puede esperar más.
Y es que tú ya te has consumido. La culpa la he tenido yo por malgastarte en falsa poesía. Debí de haberte usado en cuentos macabros y enfermos (al menos son los que vos más disfrutas)
No te niego Olivetti. Has sido la hija perdida y venida de mis entrañas. Sin mi tu no eras nadie…
Maldito ego. Me enferma.
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