Cuando en punto dan las 2 de la mañana, escucho a bach, abro la ventana, prendo un cigarrillo( que derrepente se me antoja a estas horas por el frio, o cualquier otro pretexto estupido) y me siento cansado para ver su sotro que esta sobre un monitor polvoriento y gris.
Todo parece verse tan espontaneo, reluciente. Observo una cara que nunca habia visto en tí. Un cuerpo más joven y delgado. Una mirada obtusa y efimera; que suele cambiar en estos dias enfermos. Y me sirvo un cafe con 3 gotas de leche, y 2 cucharadas de azucar que no revuelvo. No pienso con atención, y siento que tu nombre me sabe al cafe que pasa por mis labios. Deliciosamente nocturno y embriagadoramente dulce.
Ayer fue un dia singular, te observé timido y desconfiado. Pero la noche con su suspiro lento e invisible, me hizo disfrutar la velada. Era una fiesta icompleta, perfecta para el delirio de luna y un poco de cerveza. Y en una mesita muy mona en la esquina, un poco de existencia: los platillos que anuncian bienvenida ( que poco a poco se enfrían), el cenicero que aun no sirve de nada, las botellas muertas que se esconden en una caja de plastico. Un banquete ante mis ojos adolescentes.
Podria decir que el tiempo se detuvo, pero estaría mintiendo. Derrochaste el sudor y las risas que tenias guardadas. Me miraste una vez, tan candida y trasnparente. Te mire cien veces, con mis ojos que despertaban miedo y un livido inombrable.
Y tragué saliva con alcohol para no sentir las piernas, y mire hacia un techo mal pintado tratando de encontrar mensaje ante aquellas sensaciones bajo mi piel.
Bebí y reí, un poco falso al principio, pero no derrochaba ni una pizca de incoherencia. Y empezé a descomponerme como el insecto que aun no está muerto ,pero lo han pisado. Tenía que irme y no queria.
Me despedí de todos, dejandote al último. Y como un rayo efusivo y distante, te abrazé con lentitud, mientras de tus ojos un cristal saliá como un lamento solitario.
Quize soltarme, el tiempo me comía los pies, pero no quieras mi partida; lamento tu estado deprimente y nostalgico, lamento tu emocion enfrascada que se libera cuando despides tu mente y la entregas a un espejo etílico. Lamento tu llanto en mi pecho. Lamento tu abrazo.
Un acto que tal vez olvides.( yo nunca)
Y lamento escribir mi historia, que de los ojos se me ha salido aquel recuerdo, que ahora lo veo tan lejano y brumoso.
Yo siempre obscuro.
Tú sin memoria.
Para tí, Raquel querida...
recuerdos...son una pequeña molestia, a la que llegas a acostumbrarte o simplemente se hace mas grande al pensar en ello...es como esas reuniones que anhelas, pero en realidad no te son fuentes de felicidad
ResponderEliminar