viernes, 23 de octubre de 2009

Letras tristes

Hoy me he quedado demasiado tiempo en el teclado sin saber que escribir, posiblemente sea porque la carta me diste me ha surtido efecto. Y es que eres tan lejana y cercana a la vez, que me confundes de más (y más en las noches que te escribo).

No puedo dejar de suspirar lentamente, y mis latidos se sienten alentar cada vez más (algunas veces recuperan su ritmo, y otras se frenan bruscamente).
Y es que no lo amas, (en realidad a nadie) solamente buscas un cariño sin nombre, una realidad dispersa entre pensamientos vagos y superficiales. Y yo comienzo a amarte, aunque esto signifique estar detrás de ti, fingiendo despreocupación y delirio.

Ahora miro el monitor a media noche, con un rostro cansado y aprisionado en las letras que veo a través de la pantalla. Sabiendo de antemano que posiblemente estas letras agitadas que se me escurren nunca te lleguen. (O en un intento casi suicida te lo entregue con la cabeza abajo)

Porque sin querer, te metiste entre mis piernas, entre mis ojos como una flecha que se despliega desde un arco enemigo. Eres odio y carne putrefacta; y a la vez alegría enferma y beso húmedo.
Me cubro los ojos con la mano derecha, mis huesos se quiebran de un sueño que no quiero tener, porque temo al soñar que de una pesadilla donde sales, abandones mi presente y te refugies en un lugar en donde yo no pueda buscar. (Buscarte; despegando a un anochecer que se vuelve azul, y antiguo como tus manos)

Miro el reloj. 2:01

Saboreo en mis entrañas aquel sabor secreto que emana de la espalda, el color de la boca adormecida, la sensación de sorpresa al ver otros ojos a través de los míos. La saliva que circula por el cuerpo ajeno, lentamente hacia las venas (por eso no puedes irte; hay partes de mi que te negaste devolver)
Y los ojos se intentan ocultar de la luz que los lastima, los dedos se detienen, y los oídos se cansan de escuchar la misma canción lastimera y llena de nostalgia (porque sin ella, no podría escribir estas letras tristes). En un intento desesperado, me salen gotas transparentes; cristales que simulan la nieve que cae sobre el pecho desnudo. Frió de muerte, que invade la vida y la convierte en dolor y miseria.

Y así, termino de contarte mi día. Incendiando mi ser por dentro, deteniendo el tiempo con un grito de rabia y tristeza. Encorvado y deprimido por un hecho que me ha transformado, trasnochado en un sentimiento sin nombre.











Atte. Sheldon Melphis

1 comentario:

  1. y con los recuerdos de nuevo...me encanta recordar, me encanta teñir mis noches de lagrimas añorando hechos del pasado, que me duelen, pero al mismo tiempo pe causan un placer...creo que soy masoquista

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