domingo, 6 de mayo de 2012

Anacoreta

(musica de Bibio: *Dopplerton*)
http://grooveshark.com/s/Dopplerton/2rcTVL?src=5


Amanecía en San Fulano. El pueblo de otro Santo de tantos.

Ubicado al Norte de allá, y al Oeste del mar, tenían caballos sin cabellos y barcos bonitos que un viejo en Barcelonés les había encargado.
En la plaza farfullaban los regordetes comerciantes, también los flacuchos danzantes, que por unas monedas, meneaban sus caderas junto a las arboledas.

En la casita de allá al fondo, vivía Anacoreta, de las hijas de Antonieta, la más coqueta. Después de Frida y Enriqueta, Anacoreta era la menor; mas postre y un lugar alto en la mesa, eran para ella, lo mejor.


Anacoreta era pequeña y singular, gustaba de comer pan francés, salir a jugar después de las 6. Practicar el un, dos, tres al revés. Ha si...y de esconderse de *Ya sabes quien* El monstruo que a Anacoreta persigue siempre en la noche, cuando en punto dan las diez.

Ya sabes quien* Era felpudo, sin colmillos y un lunar en la sien. Comía la basura de las calles de San Fulano, por las tardes de domingo jugaba al ajedrez con Albertano. El músico del pueblo que en vez de tocar, le gusta a la gente criticar.

lunes, 10 de enero de 2011

a Louie Romero




En aquella casa azul arriba de la colina a las orillas de mar, Laura se encerró en el cuarto más alto.
No pretendía volver abajo jamás; encontraba triste volver el regresar al pueblo, escuchar el sonido de los comerciantes gritar, recorrer el sendero de tierra húmeda por el temporal de primavera.
Llevó consigo un costurero de madera. Su habitación en la cual se enclaustraría por tiempo indefinido, tenía un sillón amarillo y una cama para niño; una ventana con cuatro cristales, un suelo de madera de color opaco.
En ocasiones sentía miedo por la eterna obscuridad del paisaje nocturno a través de su ventana. A la media noche, la luz de un faro lejano dejaba su pequeño rastro en los ojos de Laura, haciéndole creer que esa luz, era la vida real a miles de kilómetros.




domingo, 10 de octubre de 2010

Cuadro toma 1.



Del susurro de verano, resurge como piel nueva aquel conjunto de pilares en la tierra pérdida, de un sol que no ilumina los campos de la tierra occidental.
Marcas incongruentes de un rito que nadie conoce, precarias y revueltas que sienten despegarse. Y seres de un plano abstracto caminan por él, estirando los brazos cual arañas de oscuridad, arrastrando los muslos con pereza para despertar su lívido que casi se extingue.

En la lente solo puedo ver tres, pero son miles más los que transitan la estructura. Con los pies pegados y sus cabezas colgantes; que portan collares y demás ornatos preciosos. Unos curiosos miran perplejos la cámara, otros quieren tocar la tierra para poder acercarse; es como una fosa de primordiales cansados. Como una colmena de abejas muertas.
Sus pieles son blancas, como manchadas por cal y arena. Cicatrices de miles de batallas, en sus rostros, o entre sus piernas. Miradas repentinas que dan ganas de suspirar de tristeza.

El sol ya no se mueve. Se queda en ese punto de atardecer infinito. Los ojos me lastiman.

martes, 24 de agosto de 2010

Luciana Langosta

Yace bajo el agua de la laguna verde
De aquel rincón de la amazonia peruana.
Luciana langosta despistada. Quejumbrosa
Limpia sus tenazas viejas, da una mirada al mundo.
Sobre el caparazón de una tortuga somnolienta.
Y pega un brinco de arrogancia ante el intruso

jueves, 22 de julio de 2010

a Masaflán Oliveira

¿Cómo te describo?

Anciano ambulante de los barrios pobres, a la vez polvoriento ciudadano, armado de cañones intelectuales. Caminante de una ciudad de furia y lluvia torrenciales de verano.

Eres abrigo de terciopelo; mañana que se amanece con resaca y los cabellos alborotados. Comida caldosa de medio día, enamorado de la mujer del libro bajo el brazo Posiblemente serás un ser atascado hasta la frente de tabús y mitos de generaciones pasadas, me mostraste el circuito de la vida con curvas y prostitutas al lado. Y fue divertido en su momento, hasta que el descuido mío me recibió de golpe por otros senderos.

Pero tu misión de cristal y vejez aún no claudica en la eterna lucha por saber la existencia humana
No sé si tu felicidad pereció al encontrarme o si aquella tristeza fue carcomida y extinta entre las pláticas, los cigarrillos a media noche, y aquellos cuentos para dormir que salen de tu boca como un silbido

Aún así eres amante de la sociedad contemporánea, de las modas musicales y de las ramas desnudas de la literatura

¿Cómo te describo? Al que por segunda vez puedo decir sin chistar ni dudar “el tutor lejano e irresponsable” de mi vida adolescente


Así pues, termino el cambio de ruta porque en el fondo sé que es lo que deseas.

miércoles, 9 de junio de 2010

Irene espera

En la noche de lluvia Irene espera paciente el día de mañana, mirando esa ventana que deja entrar pequeñas gotas de afuera. A pesar de que hay una obscuridad, puede distinguirse su figura joven y pálida cuando el trueno deslumbra primero y hace su anuncio sonoro segundos después.

En aquella habitación de inciensos consumidos y flores muertas, de libros viejos y objetos polvorientos, por la ventana de ese balcón se recuesta Irene en aquella silla, dando ese suspiro que desarma. Que apunta y mata sin aviso, suspiro que sale de la boca como una necesidad.

Ojos que se dilatan por la luz del rayo.

Oídos que transforman los sonidos burdos del trueno en suaves murmullos nocturnos.

Irene le teme a su boca que pronuncia el nombre de él como un conjuro prohibido, como una mala palabra, una blasfemia. Se saborea los labios, toca su pecho y piensa en rosar su sexo para llegar a la masturbación. Su pulso se detiene lentamente desenmascarando ese deseo escondido entre sus piernas.

Pero no, es llegar muy lejos.

Es arrancarse la piel y arrojarla allá afuera en el lecho de tierra y agua, es desplumar su deseo obscuro y consumirlo en este momento de penumbra y soledad de esta habitación.
Irene solo espera a mañana para poder abrir la jaula de la atracción carnal.

Irene despierta, ya es de mañana.

(música de fondo)...

martes, 29 de diciembre de 2009

Shel... Iza

-Volví a soñar contigo.
-¿Encerio? valla que sigue extrañándome. ¿De qué trató esta vez?
-Te comías un pastel de manzana y te dió una indigestión terrible.
-Oh, eso es nuevo. La última vez me viste altar a una ancianita ¿ no es así?
-Correcto. Y como saltaste, casi dos metros.
-Sí, supongo que fué gracioso ( abriendo una cajetilla de Lucky strike rojos) ¿Gustas?
-Claro, porque no.

(Shel fuma y suspira, Iza lo mira de reojo)

-Reconozco eso ¿Qué te ocurre ahora?
-Lucía Licona dice que mis escritos no son buenos, y Santiago se ríe de mi inconformidad.
-Bueno, cabe decir que Lucía no ha visto lo mejor de tí ¿ no crees?
-Supongo.
_Y Santiago simplemente no quiere verte confundido y frustrado.
-¿por eso se ríe?
-Creeme, él quiere lo mejor para tí.
-Lo sé, lo sé ( chel fuma otro poco)
-Yo tengo algo que contarte Shel, querido.
-¿qué ocurre?
-Tellez me propuso matrimonio esta tarde.
-¿Y qué piensas?
-Sabes que es natural que dude mucho.
-¿al menos eso deseas con él?
-...
-¿Qué pasa?
-No lo sé en verdad, hay muchas cosas que no me gustan de él.
-Pues dícelas, punto.
-No es facil, y bien lo sabes.
-Sí lo es, tú lo haces difícil, y eso te bloquea. Dí lo que sientes, nada más, no hace falta disfrazar lo que te desagrada.

(Iza suspira un poco, y mira a Shel unos segundos)

-¿Sabes què Shel?
-¿qué?
-No sé que haría sin tí. Siempre te preocupas por mí.
-No es para tanto, hay mucha otra gente que también se preocupa por tí.
-Pero es lo mismo, y lo sabes.
-En fin. ( Shel termina su cigarro). Devo irme, mi esposa me espera en casa, hoy hay chiles rellenos y sopa de coditos.
-Ya veo. (Iza suspira, y Shel mira desconcertado)
-Conozco eso. ¿quieres venír a cenar con nosotros?
-Mo, gracias querido, no tengo muchas ganas.
-Cuídtae mucho nena.
-Hace años que no me dices nena.
-Hace años que suspirabas de esa manera.
-Adiós Sheldon
-Au revoir Iza

( Sheldon besa la frente de iza y huye...)