jueves, 22 de julio de 2010

a Masaflán Oliveira

¿Cómo te describo?

Anciano ambulante de los barrios pobres, a la vez polvoriento ciudadano, armado de cañones intelectuales. Caminante de una ciudad de furia y lluvia torrenciales de verano.

Eres abrigo de terciopelo; mañana que se amanece con resaca y los cabellos alborotados. Comida caldosa de medio día, enamorado de la mujer del libro bajo el brazo Posiblemente serás un ser atascado hasta la frente de tabús y mitos de generaciones pasadas, me mostraste el circuito de la vida con curvas y prostitutas al lado. Y fue divertido en su momento, hasta que el descuido mío me recibió de golpe por otros senderos.

Pero tu misión de cristal y vejez aún no claudica en la eterna lucha por saber la existencia humana
No sé si tu felicidad pereció al encontrarme o si aquella tristeza fue carcomida y extinta entre las pláticas, los cigarrillos a media noche, y aquellos cuentos para dormir que salen de tu boca como un silbido

Aún así eres amante de la sociedad contemporánea, de las modas musicales y de las ramas desnudas de la literatura

¿Cómo te describo? Al que por segunda vez puedo decir sin chistar ni dudar “el tutor lejano e irresponsable” de mi vida adolescente


Así pues, termino el cambio de ruta porque en el fondo sé que es lo que deseas.